He conseguido hacerla callar. Me entristece saber que no la volveré a escuchar cantar. Que sus cuerdas vocales no producirán más notas estridentes. Que he conseguido una calma que me inquieta, señal de un mal augurio.
He separado la cabeza de su cuerpo. La paseo por el salón agarrándola del pelo. Por esa bonita melena que antes me encandilaba. Esta todo lleno de sangre. No es el mejor color para una despedida.
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