Noto una respiración que lanza su frío aliento sobre mi nuca. Consigue un escalofrío que me inquieta. Se quién es y a qué ha venido. Aunque parte de mi mente aún se niega a creerlo. Sé que guarda un rencor inhumano causa de un contratiempo en el que me vi involucrado y antes de agonizar de terror malgasto la poca valentía que me queda en girarme, en darle la cara.
En menos que un instante se mostró ante mí. Apenas milésimas pero suficiente para grabarse en mi mente. Alta, más alta que nunca y envuelta en una atmósfera espectral.
Su cabeza bajo el brazo no me deja de mirar, unos ojos bien abiertos, blanquecinos clavan una intensa y penetrante mirada a mi ser, que acurrucado casi sollozaba exigiendo piedad.
Bendita bendición que no duró demasiado...
Maldita maldición que esto ocurra todas las noches...
No hay comentarios:
Publicar un comentario