4.5.10

22-XXII

Refugiarme en las drogas como consuelo a mi falta de voluntad. Encontrarme a mi mismo en la búsqueda de los placeres banales que se esconden en la calle de atrás. Donde tu desaprovación queda lejana. El país donde el cojo y el ciego son reyes desterrados por un necio que no aguanta la respiración bajo el agua, quizás por envidia a tus alas de oro y nácar. Florecidas por la humedad de las lagrimas desconsoladas de todos los que perdieron la fe. Se consuelan con el intento de olvidar. De contar hacia atrás y que Simón les conceda un deseo aun desconociendo la combinación que abre las puertas del cielo. Ese magnifico club de alterne donde cambian tu alma por orgasmos. A mi ya me da igual. Dejo que los demonios entonen dulces melodías usando mis tendones como guitarra. El arpa de mis desgracias, pero aun tengo tu foto para llevarte allí donde vaya.

-SIGUIENTE-

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