Guardando tu sudor en una botella de plata.
Evaporando tus lágrimas al sol.
Tu sonrisa en una foto enmarcada.
Tu piel, mi aperitivo.
Tus sesos el plato principal de este banquete.
Tu alma. Dulce postre intangible destinado
al más cruel de los demonios
y ahora que yaces muerta entre mis brazos
nuestro amor es puro y eterno.
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